Se fue Tomás Abraham de uno de mis blogs preferidos,
La Lectora Provisoria. Más allá de la polémica sobre la forma abrupta de su partida, parece ser que Abraham es otra víctima--entre varias--de la intensidad y la demanda que exigen los blogs a sus autores: tiempo, energía, comentarios copados, comentarios muy mala onda, compulsión a escribir, ganas de dejar todo colgado por unos días. Decímelo a mi...
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